Un vistazo al contorsionismo constitucional de la Corte Suprema

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Este medio tuvo acceso al salvamento de voto que el entonces magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Harry Díaz, había presentado en un proyecto de fallo sobre la acción de inconstitucionalidad de dos artículos del Código de la Familia, que impiden el matrimonio igualitario en Panamá.Este proyecto de fallo no fue aceptado por el pleno de la Corte, porque recibió siete observaciones, lo que provocó que se cambiara al ponente, magistrado Luis Ramón Fábrega, y se designara a la magistrada María Eugenia López Arias como nueva ponente. Según fuentes judiciales, aún no ha sido puesto a circular proyecto de fallo alguno.A pesar de que el entonces magistrado Harry Díaz reaccionó a un proyecto de fallo rechazado posteriormente, es valioso conocer su salvamento de voto, porque expone el intenso debate constitucional que el tema ha causado dentro de la Corte Suprema de Justicia.En ese salvamento de voto, Díaz deja ver que el fallo del ponente tenía 203 páginas de extensión y que reconoce, múltiples veces, la discriminación y la desigualdad que enfrentan las parejas del mismo sexo. Sin embargo, no declaraba inconstitucional los artículos del Código de la Familia recurridos por múltiples demandas.En el proyecto de fallo, el ponente instaba a la Asamblea Nacional a legislar sobre las uniones civiles entre personas del mismo sexo en Panamá.La indecisión judicialEn la validación de la constitucionalidad de una norma o acto jurídico solo existen dos opciones: ser o no ser constitucional. En el aludido proyecto sobre el matrimonio igualitario, interpretado desde el salvamento de voto del magistrado Díaz, se consideraba que los artículos 26 y 34 del Código de la Familia son constitucionales y que, por lo tanto, la prohibición del matrimonio igualitaria es válida, tal cual lo expresan estos dos artículos:“Artículo 26. El matrimonio es la unión voluntariamente concertada entre un hombre y una mujer, con capacidad legal, que se unen para hacer y compartir una vida en común”.“Artículo 34. No pueden contraer matrimonio entre sí:1. Las personas del mismo sexo;[…]”.En otras palabras, se negaba la posibilidad de que existiera el matrimonio igualitario en Panamá; sin embargo, el proyecto de fallo instaba a que la Asamblea Nacional regulara, por vía de ley, la unión civil entre personas del mismo sexo.Nótese el salto lógico: no hay matrimonio, pero sí hay derecho a una unión civil que genere los mismos efectos (solo si la Asamblea así lo aprobara). Esto es el equivalente constitucional del café descafeinado, o la versión judicial de “una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa”.Si la Corte decidiera que prohibir el matrimonio igualitario es constitucional, no tiene sentido lógico que le sugiriera al Órgano Legislativo que legalizara la unión civil, dado que la propia Corte estaba diciendo que no es inconstitucional prohibir la institución jurídica que más se le parece.Este proyecto de fallo estaría emulando, de alguna forma, la decisión del Tribunal Constitucional de Colombia. En el fallo C-577 de 2011, ese tribunal determinó que las parejas homosexuales tienen el derecho a formar una familia legalmente reconocida. Ese fallo le dijo al Congreso colombiano, equivalente a nuestra Asamblea Nacional, que debía legislar el tema. El mismo fallo estableció que si para el 20 de junio de 2013 el Congreso no había legislado esa materia, las parejas del mismo sexo podían acudir a notarías y juzgados para formalizar su matrimonio.La opinión del magistrado DíazEl jurista Harry Díaz fue magistrado de la Corte Suprema de Justicia hasta el 31 de diciembre de 2019. Aunque ya no tiene la oportunidad de participar en el nuevo fallo, su análisis jurídico es relevante, porque puede ser tomado en cuenta para algún futuro fallo.Díaz expuso en su momento las contradicciones del proyecto de fallo y enfatizó dos aspectos jurídicos específicos: 1. Díaz encontró que la Corte no tiene la facultad de ordenarle a la Asamblea legislar sobre alguna materia específica; 2. Para Díaz, solo un cambio constitucional que así lo establezca permitiría legalizar el matrimonio igualitario o la unión civil entre personas del mismo sexo.El otro sendero constitucionalLos clásicos griegos y la escolástica medieval gustaban de filosofar sobre lo que ocurriría si una fuerza irresistible se encontrase con un objeto inamovible. Por lógica, no es posible que coexistan los dos conceptos en el mismo universo. Igualmente, el proyecto de fallo quería romper con las reglas de la lógica del derecho y hacer que algo “sea” y no lo “sea” al mismo tiempo. Indirectamente, apegándonos a lo descrito por Díaz, el proyecto “constitucionalizaba” las uniones civiles entre personas del mismo sexo. Por definición, cuando la Corte sugiere, recomienda, insta a la Asamblea Nacional a legislar sobre el tema, esto significa que dicho vínculo, entre personas del mismo sexo, ya es constitucional, dado que el proyecto de fallo pretendía que la Corte considerase que se podía hacer una ley que lo regule.La “indecisión de la Corte” recogida por el proyecto de fallo se enfrentaría a dos desafíos. Si, una vez formalizado el fallo, cualquier persona presenta un anteproyecto de ley a la Asamblea Nacional para establecer el marco jurídico de las uniones civiles, y los diputados se niegan a debatirlo, ¿qué pasaría constitucionalmente? En el caso colombiano, el Tribunal Constitucional le puso fecha de cumpleaños; si la Corte panameña pretende inclinarse por tal opción, debería hacer lo mismo.Finalmente, cualquiera sea la decisión que adopte la Corte, debe tomar en cuenta la Opinión Consultiva 24/17 de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos. En dicho dictamen, la Corte IDH ya dijo que el matrimonio igualitario está tutelado por las normas de derechos humanos, que son de carácter vinculante para Panamá.El próximo proyecto de fallo debería darle coherencia a la solución constitucional que decida la mayoría del Pleno de la Corte y, sobre todo, que reitere que Panamá es una democracia en la que se respetan la voluntad de las mayorías y se tutelan los derechos de las minorías.

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