Soy yo, Nito. ¿Qué carrizo te sucede?

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No te irrespeto; te “tuteo” para alcanzar el nivel en que hace algunos años lograste mi aprecio. Te conocí y traté siempre casualmente. Te recuerdo cercano, sencillo y natural, sin frases poéticas ni poses con gestos forzados. También recuerdo tu renuncia, rasgo de admirable dignidad y coraje que aquella vez asumiste y a muchos, ahora, nos resulta contrastante. Quiero compartir contigo preocupaciones imposibles de exponerte desde más cerca. Has cambiado tanto que me cuesta pensar que eres el mismo.Sé de sobra que ser presidente conlleva cambios de actitud en virtud del poder. Intento llegar al espacio de tu mente que acoge reflexiones, dudas e introspecciones; percíbeme como entonces, cuando alguna vez nos encontramos. No necesito “taquillar” ni llamar la atención de nadie. La mayor recompensa de los años es pensar serenamente y decidir expresarme responsable y sensatamente.En Panamá, seguimos anclados en la errática gestión de los asuntos públicos. La corrupción dentro del gobierno, la permisibilidad, la impunidad y el desconocimiento de lo legal y ético conforman la misma aureola maltrecha de los gobiernos anteriores. Algunas decisiones que tomas con tus más allegados colaboradores nos están enviando a senderos antagónicos a tu gestión, cada vez con menor credibilidad y confianza en tu presidencia. Es hora de que tomes en consideración la profundidad y trascendencia de lo que te ocurre, Nito. La realidad no es solo lo que se ve o se escucha; hay una realidad aumentada, fruto de la desconexión con los ciudadanos; no puedes gobernar ignorando el caudal de energía de lo que subyace e intentas desconocer.Nuestra vida está impregnada de tal manera de los fallos de tu gestión –en plena pandemia- que se desvirtúa rápidamente todo lo que se pretende como ilusión de futuro. Blogs, WhatsApp, Facebook, Twitter. ¿Te das cuenta, Nito? Urge que comprendas la naturaleza de los cambios ocurridos desde la patria boba. Después de un gobierno ineficaz a millas luz de todo un pueblo, fuiste esperanza de justicia y equidad para muchos que hoy te vemos justificar la falta de transparencia de tus amigos, la burla, el descaro, la soberbia y esa arrogancia que insulta y agravia.Cambia, Nito. Lidera, libérate de yugos políticos, económicos y compromisos suicidas. Vuelve al que eras y conocí. Es necesario reaprender, presidente. Y para ello, es necesario escuchar. Define la impronta que dejará tu mandato. Solo a ti haremos responsable de lo que hoy defiendes con firmeza y mañana culparás de tu fracaso.Estás a tiempo, Nito…La autora es consultora de imagen pública

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