Rafa Nadal, imponente en la recta final contra Schwartzman y en semifinales de Roland Garros

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En el largo pasillo que separa el vestuario de la pista central de Roland Garros hay una pequeña puerta de madera con un picaporte ya viejo y un cartel que nunca se desgasta: ‘sala de jugadores confusos’. Allí acuden cada año siete tenistas –pues siete rondas tiene el torneo– que se sientan en el diván y hacen la misma pregunta: «¿Y hoy qué hice mal doctor?, ¿qué más puedo hacer para ganarlo?». Hay silencio por respuesta. Desde 2005, la escena se ha repetido 105 veces, las victorias de Rafa Nadal en su amada tierra de París, donde solo ha perdido en 2 ocasiones. La pequeña puerta de madera, por supuesto, no existe. La frustración de cada uno de sus rivales, seguramente sí.Porque el argentino Schwartzman, al otro lado de la red ayer en el choque de cuartos de final, jugó un partidazo, pero ni su mejor versión alcanzó para derrotar al mallorquín, si acaso para ponerlo en apuros (6-4, 4-6, 6-4 y 6-0). Amigo y compañero de videojuegos de Nadal en sus horas libres, ‘El Peque’ tenía claro que, o jugaba como en las pantallas, o no había nada que hacer.Y así fue, Schwartzman salió dispuesto a un intercambio a raquetazo limpio, trazando diagonales con su diestra, imponiendo su revés –intentándolo – y alterando el guion de Nadal. De nada le sirvió el plan durante el primer set, pues Rafa elevó sus prestaciones y el parcial corrió de su cuenta.El marcador ejerció entonces un efecto inesperado en ambos jugadores y fue Schwartzman el que se resistió a una condena casi segura. Sus golpes comenzaron a pulir cada línea de la pista y Nadal, por primera vez en su torneo, se vio desbordado. El partido quedó igualado a un set y quién más quién menos vivió un ‘deja vu’, regresando al 6 de junio de 2018, también cuartos de Roland Garros, también español contra argentino. En aquella ocasión, Rafa se tambaleaba con un set abajo cuando la lluvia evitó problemas mayores y aplazó el asunto para el día siguiente. Y entonces, ya era otro Nadal.Este miércoles,  ni agua ni nubes. Rafa llegó al momento de duda… y no dudó, aplacando al ansia de Schwartzman y metiendo una marcha más en su motor, que entró en combustión: no sin problemas puso las cosas en su sitio ganando el tercer set y en el cuarto ya no hubo piedad para con el rebelde. Rosco. El argentino, como tantos otros, terminó el partido y abrió la pequeña puerta de madera, frustrado, con una pregunta incansable: ¿Qué más puedo hacer para ganarlo? Nadal, mientras, ya está en semifinales, a dos partidos de la gloria eterna
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Sigue en directo el Diego Schwartzman vs. Rafa Nadal de cuartos de final de Roland Garros

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