Necesitamos una nueva constitución para tener un mejor país

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¿Por qué es necesaria una nueva Constitución? Porque muchas mujeres y hombres de Panamá queremos un país mejor. La Carta Magna, que es la Ley suprema a la que deben quedar sometidas las demás Leyes de nuestra Nación, constituye la base sobre la cual comenzar a construir y a cambiar la actualidad por la que atravesamos como país, organizando los poderes públicos de un modo más moderno, eficaz, eficiente y transparente. Y, al mismo tiempo, garantizando y ampliando los derechos de nuestros ciudadanos y ciudadanas.¿Qué implica debatir una nueva Constitución?Representa una oportunidad histórica para transitar un camino juntos, unidos, a través del cual pensar y planificar hacia dónde queremos ir como sociedad, bajo qué valores, qué principios y qué garantías, con el objetivo en común de construir el presente y el futuro que soñamos como país, sin olvidar nuestra gran historia.Claro que la nueva Constitución no será por sí sola la que erradique el ‘juega vivo’, ni logrará que de la noche a la mañana queden atrás todos nuestros defectos como sociedad y como país.Pero no dudo que en el momento en que empiece a escribirse el nuevo preámbulo, tendremos el punto de partida para encontrar -a pesar de nuestras diferencias- los consensos necesarios para redefinir nuestros principios bajo los cuales moldear la nueva Nación a la que aspiramos, seguramente con más trabajo, más educación, más salud, más transparencia y más justicia, y un Estado y todos sus servidores públicos, luchando y erradicando la corrupción que tanto daño nos ha hecho durante mucho tiempo.Una nueva Constitución representa un momento histórico, que debemos disfrutar como país y como sociedad, y bajo ningún aspecto debemos padecerlo, es para unirnos -no para dividirnos- porque estamos dando forma a un nuevo Panamá, a nuestras aspiraciones de un mejor país, proyectando un futuro que añoramos, mucho más esperanzador para nosotros, para nuestros hijos y generaciones futuras.Esta búsqueda de consensos, implica tener que dejar de lado intereses particulares y partidarios para poner en valor los intereses comunes y sociales. Por supuesto que para hacerlo del mejor modo, requerimos las mentes más brillantes de los hombres y mujeres del país, quienes dando su aporte de conocimiento tendrán la difícil pero reconfortante tarea de lograr aquellos consensos necesarios para determinar los nuevos parámetros que regirán una convivencia que pretendemos más ordenada, más pacífica, más solidaria, más justa y, por supuesto, donde se respete lo que diga esta Ley suprema y las demás leyes que se emitan como consecuencia del nuevo texto constitucional.Por todo esto, necesitamos la nueva Constitución y con la voluntad de todos empezaremos a construir un mejor país.La autora es Exprocuradora General de la Nación

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