Meghan y sus choques con la reina y Kate Middleton

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Kate Middleton y Meghan Markle, en el pasado torneo de Wimbledon.
GTRES

La prensa británica ha dado por terminado el tiempo de gracia con la duquesa de Sussex y ha comenzado a publicar con todo detalle los númerosos enfrentamientos y problemas con la familia real brtánica que Meghan Markle ha tenido y está teniendo desde que pasase a formar parte de ella.

Hace unos días se hacían públicas las serias diferencias que existen entre ella y su cuñada, Kate Middleton, duquesa de Cambridge. Una mala relación que podría haber sido uno de los detonantes para que Harry y Meghan hayan decidido mudarse en 2019. Se ha sabido, por ejemplo, que Meghan hizo llorar a Kate en una fuerte discusión que ambas mantuvieron antes de la boda de los duques de Sussex. Pero no es su único frente abierto ahora mismo.
Su fuerte carácter, su manera de vestir y su forma de actuar entre la realeza centran la atención de los medios de comunicación, que la califican como el ‘huracán Markle’. Un apodo que se mueve entre las alabanzas y las críticas por la modernidad que ha traído a la casa real británica y por querer imponer un estilo diferente al rígido protocolo que marca la reina Isabel II.

Después de ser reverenciada desde su llegada a la familia real británica, Meghan Markle, de 37 años, empezó a recibir algunas críticas por las duras exigencias a las que supuestamente ha sometido a gente de su entorno en el palacio, que terminaron por dimitir, entre ellas, su asistente Melissa Touabti. Pero la trayectoria de este ‘vendaval’ ya se podía prever meses antes de la boda, cuando Markle planeaba variar el protocolo habitual en los enlaces de la familia real casándose en sábado u ofreciendo un discurso a los asistentes al acto religioso que se celebró el 19 de mayo.
Su distanciamiento con la reina se está haciendo cada vez mayor. La prensa del Reino Unido ya publicaba hace unos meses la brecha emocional que se había abierto entre ambas, después de que la duquesa quisiera llevar una tiara de esmeraldas el día de su boda, un accesorio que la monarca consideraba “demasiado” y que llegó a enfrentarla con su nieto Harry, y de que vistiera de blanco en el enlace a pesar de estar divorciada. También se ha sabido que hubo un serio roce entre ambas cuando Meghan quiso poner ambientadores en su boda y la monarca se negó. Poco después, otros medios destacaban el supuesto desagrado que sintió la soberana cuando la joven no siguió la norma de llevar un sombrero al igual que ella.
El estilismo de la esposa de Enrique no parece agradarle mucho a la monarca, pues al parecer tampoco le gustó cuando Markle lució una falda azul semitransparente que dejaba entrever su ropa interior durante su viaje oficial a Nueva Zelanda. El padre de la exactriz estadounidense, Thomas Markle, denunció en un diario británico que creía que la duquesa estaba “aterrada” y bajo “demasiado presión” por parte de la familia real, al mismo tiempo que censuró las normas de protocolo que hacían vestir a su hija como en “una película antigua”. “¿Por qué en 2018 hay que vestir como en 1930? ¿Por qué tiene que tapar sus rodillas?”, se preguntaba.

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