Más de 660.000 desplazados por guerras a pesar de la petición de alto el fuego de la ONU por la pandemia de coronavirus

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Un alto el fuego mundial para centrar los esfuerzos en la lucha contra laCOVID-19. Ese fue el llamamiento que hizo el 23 de marzo el secretario general de la ONU, Antonio Guterres. Sin embargo, casi dos meses después, no solo las armas no se han callado y los enfrentamientos no han cesado en buena parte del mundo sino que más de 660.000 personas más se han visto obligadas a abandonar sus hogares por ello.”En un momento en el que los expertos en salud nos dicen que nos quedemos en casa, los hombres con armas están forzando a cientos de miles de personas fuera de sus hogares y empujándolas a la vulnerabilidad extrema”, denuncia el secretario general del Consejo Noruego para los Refugiados (NRC), Jan Egeland. “Esto no solo perjudica a quienes se ven obligados a huir, sino que lastra seriamente nuestros esfuerzos conjuntos para combatir el virus”, advierte.480.000 desplazados en el CongoÁfrica es el continente más afectado en este sentido. La ONG noruega ha contabilizado 661.000 desplazados en 19 países entre el día de la petición de Guterres y el 15 de mayo. República Democrática del Congo (RDC) es el país que más desplazados ha registrado en este periodo como resultado de los ataques de grupos armados y los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, con más de 480.000 desplazados.En el país africano, la región de Ituri (este) ha sido el principal foco de desplazamiento, con unos 263.000 desplazados en abril por la violencia que dejó unos 300 muertos, incluidos niños. También ha habido un número considerable de deplazados en Kivu Norte, con 147.000, y Kivu Sur, con 24.000, otras dos regiones del este, así como en Tanganyika, con 47.000.No se respeta la petición de la ONUIncluso en países donde las partes enfrentadas expresaron su apoyo al llamamiento de alto el fuego, los combates no han cesado. Yemen es un buen ejemplo de ello. “Mi primo intentó escapar de la granja con sus familia, pero resultaron alcanzados en el bombardeo aéreo. Murieron tres, incluido un bebé”, cuenta Alí, un padre yemení que se vio obligado a huir con su familia el 6 de mayo, sumándose así a los 3,6 millones de desplazados que hay en el país.Tampoco Afganistán y Siria han detenido los ataques. En este último, el NRC ha documentado al menos otros 14.000 desplazados más, si bien ha resaltado que parece haberse registrado una reducción de la violencia, para alivio de la población.Críticas a la ONULa ONG lamenta la incapacidad mostrada por el Consejo de Seguridad de la ONU a la hora de ofrecer liderazgo de cara a altos el fuego, conversaciones de paz o la protección de civiles durante esta pandemia. Aunque en general hay un respaldo generalizado a un alto el fuego global, algunos países como Estados Unidos y China están bloqueando el progreso al llevar a la mesa de deliberación del máximo órgano de la ONU sus desacuerdos bilaterales, denuncia el NRC.”Mientras la gente se está viendo desplazada y asesinada, los miembros poderosos del Consejo de Seguridad se pelean como niños en un parque de arena”, denuncia Egeland. “Los líderes mundiales deben estar a la altura de la ocasión y empujar de forma conjunta a las partes a que cesen el fuego y se unan en la protección de todas las comunidades de la COVID-19. Ahora no es el momento de la política de guardería”, recalca.

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