Love Of Lesbian se acercaron a la normalidad pospandémica en los Jardins de Pedralbes | Cataluña

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Concierto de Love of Lesbian en el marco del Festival Jardins de Pedralbes.MASSIMILIANO MINOCRI / EL PAÍSReencuentro doble con su público tras el Sant Jordi de los antígenos, un concierto más sanitario que musical donde la carga emocional era tan alta que hubiese triunfado hasta Gepeto con su formón. La vuelta a un concierto todo lo normal posible en “el festival que mejor huele” tal y como lo describió Santi Balmes, permitió que Love Of Lesbian se reencontrasen en un contexto más habitual, mascarillas aparte, donde el éxito ya sólo estuvo vinculado a su música y al estreno de su nuevo disco V.E.H.N. Y la actuación del grupo en Barcelona sirvió para evidenciar que en general sus nuevas canciones ya gozan del fervor de un público que, llenando literalmente el recinto -según parece todo el mundo iba en burbujas de convivencia que convertían la distancia física en un concepto metafísico-, se dejaron la garganta cantando letras que, norma de la casa, carecen de manual de uso. Les ha costado triunfar, pero ahora parece que les costará abandonar la popularidad. Lo que tarda musicalmente en llegar suele tardar en marchar.Más informaciónLas nuevas canciones de Love Of Lesbian tienen patrón muy marcado: melodías no siempre memorizables, letras no lineales, instrumentación cada vez más prolija, una voz personal que raspa y un carisma en pantuflas. Pop con cierta deriva épica no catedralicia y con aumentos de intensidad que en Pedralbes hicieron temblar el entarimado de las gradas, maltratado por el pataleo de un público con infiltraciones de personas más maduras que los propios músicos y menos dadas a la explosión física. Y para la instantánea, el momento móvil en Planeador, con las gradas tachonada de puntos de luz. No por repetido cansa este recurso, el frío led que arrinconó a la cálida llama. Y entre tanto calor se coló algún error, como por ejemplo la frialdad del final del concierto antes de los bises, con un Los irrompibles que dejó al público callado, aparentemente distante y sin pedir más.Con algunas piezas paradigmáticas fuera del repertorio para hacer sitio a las nuevas composiciones -sonaron ocho- el estilo Love Of Lesbian se impuso. Tienen su sonido, y eso parece bastarles. El público así lo demostró en una noche de tiros largos en la que el contexto palaciego, con sus jardines y fuentes, sus restaurantes y sus escenarios subsidiarios, tiene algo de torneo de tenis. Para volver a tierra, Love Of Lesbian no dejaron el concierto arriba, sino en un prudente plano descendente rematado con El paso. Con el horario de antaño recuperado, inicio a las 10 de la noche, el final más allá de la medianoche inhabilitó el metro, pero ya se sabe que los perfumes caros no se pensaron para el subsuelo.

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