La Serie A en estado de impaciencia

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AFP • 16 Sep 2020 – 10:20 AM

Los clubes italianos reclaman el regreso de los tifosi a los estadios, todavía cerrados en la reanudación de la Serie A, pero hacerlos volver no será forzosamente simple en un país muy afectado por el coronavirus y donde las gradas no estaban siempre llenas antes de la crisis.

“Mi temor es que desgraciadamente nos hemos acostumbrado a estadios sin público”, lamenta, en conversación con la AFP, Pippo Russo, sociólogo y bloguero especialista de fútbol.

“Esta interrupción podría ser el último acelerador hacia un calcio sin público en Italia, donde hay ya una tendencia bastante neta hacia desertar los estadios, que están muy llenos para la Juventus o en San Siro, pero semidesiertos en otras ciudades”, añadió.

Según el sitio especializado Calcio e finanza, la frecuentación había subido la temporada pasada, antes de la pausa forzada debido al covid.

Los estadios de la Serie A suelen tener una media de asistencia del 70%, lejos detrás de la Premier League y de la Bundesliga (90%) pero también de LaLiga (76%), y se sitúan al nivel de la Ligue 1, según los cálculos de este sitio especializado sobre la economía del fútbol.

“Si quisiéramos bromear, se podría decir que, en varios estadios italianos, la distancia social entre aficionados ya era posible antes de la pausa debido al coronavirus”, resumía el sitio en su artículo.

Jugadores, entrenadores y clubes, los primeros extrañando el ambiente, los últimos echando en falta dinero fresco; son muchos los que reclaman una reapertura de los estadios.

“He seguido algunos partidos con los estadios vacíos, pero dejé de hacerlo porque era triste”, lanzó en agosto el seleccionador italiano Roberto Mancini.

Mismo sentimiento en el capitán de la Juventus, Giorgio Chiellini: “Sin los aficionados, parece que son partidos de entrenamiento, incluso cuando juegas por objetivos importantes”.

Algunos amistosos han podido jugarse con aficionados. Pero el campeonato se jugará por el momento a puerta cerrada de forma estricta, pese a los esfuerzos de la Juve, que solicitó una apertura parcial de su estadio en la primera jornada frente a la Sampdoria.

El campeón de Italia, que acaba de anunciar grandes pérdidas, atribuidas a la crisis sanitaria, y el resto de clubes profesionales deberán probablemente esperar a octubre para tener luz verde de las autoridades.

Italia está por el momento focalizada en el impacto eventual sobre la circulación del coronavirus en la apertura de las escuelas, el lunes, tras seis meses de cierre.

“Sin los aficionados, el sistema corre el riesgo de derrumbarse”, estimó la semana pasada el presidente de la liga de fútbol, Paolo Dal Pino.

Además del “cuándo” y el “cómo” reabrir los estadios, otro tema es saber si existe voluntad de volver a los recintos en una país en el que la epidemia ha causado más de 35.500 muertos.

“Hay que ver si la gente vuelve al estadio. Ya que incluso si son instaladas separaciones, queda una situación potencialmente peligrosa con entradas y salidas de aficionados al mismo tiempo y por las mismas puertas”, observa para la AFP Gianfranco Teotino, editorialista en La Gazzetta dello Sport y en la RAI.

“Es evidente que repartiríamos con una tasa de ocupación más débil (que antes de la interrupción), y algunos temen ya que los billetes sean más caros, ya que habrá menos plazas disponibles y las medidas sanitarias tienen un coste para los clubes. Y si es más caro, ¿la gente va a volver?”, se interroga.

Hacer volver a los aficionados es un tema en el que el fútbol italiano lleva metido desde antes de la crisis sanitaria, intentando modernizar sus viejos estadios.

Entre los grandes clubes de Serie A, solo la Juventus dispone de un estadio moderno. El Atalanta está a punto de renovar el suyo y podrá albergar la Liga de Campeones esta temporada en el Gewiss Stadium tras haberse ‘exiliado’ a San Siro el año pasado.

Algunos clubes trabajan en proyectos a largo plazo, como los dos clubes milaneses, con un nuevo estadio al lado del antiguo San Siro, la Roma, con su nuevo propietario estadounidense Dan Friedkin, o la Fiorentina.

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