La huella que deja en la piel el tratamiento contra el cáncer

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Los efectos secundarios de los tratamientos contra el cáncer no sólo afectan al cabello y al vello de determinadas partes del cuerpo, sino que además pueden dañar a la piel facial, a la corporal, o del cuero cabelludo, según recuerda la Asociación Española contra el Cáncer (AECC).Desde la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO por sus siglas en inglés) señalan en este sentido que, con frecuencia, los problemas de la piel causados por el tratamiento del cáncer no son graves, pero pueden ser incómodos y notorios. “Algunas personas pueden tener dificultades con los cambios visibles o los síntomas que causa una afección cutánea”, subraya.“Es frecuente que los pacientes que se someten a tratamientos oncológicos (quimioterapia, radioterapia, o nuevas terapias biológicas) experimenten alteraciones en la piel, pelo, uñas y mucosas, por lo que es esencial desarrollar un plan para prevenir, diagnosticar y tratar estos eventos adversos agudos o crónicos”, reconoce el doctor Azael Freites Martínez, coordinador de la Unidad de Oncodermatología del Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo (Madrid), perteneciente al equipo de la doctora María Calvo Pulido.”Es esencial desarrollar un plan para prevenir, diagnosticar y tratar estos eventos adversos agudos o crónicos”Es más, ASCO indica que las afecciones cutáneas pueden mejorar con el tiempo, pero algunas posiblemente no desaparezcan: “Existen opciones para tratar la mayor parte de las afecciones cutáneas que causa el tratamiento del cáncer. Por ello, el alivio de efectos secundarios, como las afecciones cutáneas, es un aspecto importante de la atención y el tratamiento del cáncer”.Por ello, el doctor Freites defiende que aquellas personas que padezcan o han padecido algún tipo de cáncer deberían ser evaluados por un dermatólogo: “La Oncodermatología representa una subespecialidad de la Dermatología en la que se ayuda a los pacientes con cáncer. Tiene por objetivo realizar una evaluación especializada y oportuna de los efectos adversos de las terapias oncológicas. Es vital ayudar a continuar con el tratamiento contra el cáncer de una manera más satisfactoria, así como también mejorar los efectos adversos persistentes después de las terapias oncológicas”.Aquí el experto pide a estos pacientes que no tengan miedo a la hora de acudir a la consulta de cualquier centro sanitario, a pesar de la pandemia y de suponer un grupo de riesgo frente a esta infección. “Las instalaciones sanitarias cuentan con circuitos libres de coronavirus y, además, en el caso del Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo donde trabajo, éste ha logrado la acreditación ‘Applus+ Protocolo Seguro Frente a la Covid-19’, que certifica su cumplimiento de los estándares más exigentes de desinfección en esta pandemia”, celebra el especialista.Partiendo, por tanto, de que es importante que cuando se visita a un dermatólogo especializado en Oncodermatología el paciente debe conocer la medicación para el cáncer que ha recibido, el doctor Freites enumera los principales problemas relacionadas con el tratamiento oncológico:Sequedad y picor: Este efecto secundario puede ser más frecuente en las personas con cánceres de la sangre, como leucemia, linfoma y mieloma múltiple. La piel seca y con picor también es muy frecuente con la quimioterapia, las terapias diana, la radioterapia y los trasplantes de médula ósea.Vitiligo: Manchas blancas en la piel.Lesiones tipo acné o sarpullidos: Aunque no es lo mismo que el acné común, muchos tratamientos contra el cáncer pueden causar brotes en la cabeza y en el cuello que se parecen al acné, pero no se tratan de la misma manera.Eccemas: Causadas por la inflamación de la piel y pueden provocar picor, enrojecimiento y costras.Alopecia: Especialmente las quimioterapias y las terapias hormonales (pastillas para el cáncer de mama) pueden ser causa de pérdida del pelo y otras alteraciones capilares.Sensibilidad a la luz o fotosensibilidad: Algunos tipos de quimioterapia, radioterapia y trasplante de células madre pueden hacer que la piel sea más sensible a la luz. Para proteger la piel sensible de la quemadura del sol cuando esté al aire libre cúbrase con ropa o un sombrero, y use un protector solar.Su influencia en el estado de ánimo del pacienteEn este sentido, la AECC insiste en que todos estos efectos (junto con la posibilidad de pérdida del cabello y de cejas y pestañas) pueden influir en el estado de ánimo del paciente y hacer sentir que las fuerzas flaqueen aún más. Por ello, destaca que prevenir es posible: “Un diagnóstico precoz y la inmediata acción de prevención hacen que algunos de estos problemas se minimicen, y otros se lleven mucho mejor”.Según mantiene, cualquier mejoría que pueda parecer trivial, en el aspecto estético no lo es, pues es la diferencia de sentirse cómodo o no, animado o no, positivo ante la enfermedad o negativo. “Ahora más que nunca, es importarte que trates adecuadamente tu piel. Precisamente por el carácter temporal de los tratamientos y por la “memoria ” que tiene la piel, no todo es recuperable, y es mejor prevenir”, subraya.A su vez, a juicio del especialista de Quirónsalud es importante incidir en que los pacientes oncológicos realicen este tipo de consultas puesto que los estudios científicos demuestran que esto tiene como resultado un impacto positivo en la calidad de vida de los pacientes con cáncer.Para atender a estos pacientes, la Unidad de Oncodermatología puesta en marcha por el Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo ofrece la evaluación y tratamiento de los efectos secundarios de las radioterapias, quimioterapias clásicas y de las nuevas terapias oncológicas (terapias diana, inmunoterapias) en la piel, pelo, uñas y mucosas; síndromes paraneoplásicos (trastornos raros que se desencadenan por una respuesta alterada del sistema inmunológico en presencia de cáncer); o efectos secundarios en la piel del trasplante de células madre, entre otros.

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