Israel y Gaza: candidez y desinformación

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El Estado de Israel, desde su independencia en 1948, ha sido descrito como un milagro, así como una tragedia. Por un lado, un start-up nation: ha desarrollado tecnologías y medicinas, floreció el desierto, es innovadora y cooperativa. Por otro lado, es acusado de robo, desastre y opresión. ¿Será este pequeño país todo esto o será víctima de una falsa narrativa negativa, nutrida con desinformación, para crear un enemigo con el propósito de ganar aliados?Este conflicto es complicado. Lo interesante es que aquellos que mal juzgan siempre lo hacen bajo una manta de odio. ¿Cómo puede ser que los medios reportan ataques y protestas violentas mucho más que expresiones de apoyo y cooperación? Cada vez que hay un desastre internacional, terremoto o huracán, Israel manda ayuda. Inclusive construyó un hospital en el borde con Siria para los heridos por su guerra civil. ¿Por qué no publican esto? ¿Porque conflictos se venden mejor?Un ejemplo es el reciente titular del New York Times “Estos son solo niños”, describiendo 69 niños muertos, 67 en Gaza y 2 en Israel. Menciona una sola vez que Hamás lanzó más de 4,000 cohetes de forma indiscriminada a Israel. No murieron miles gracias al costoso sistema de defensa israelí. En cambio, menciona nueve veces que niños fueron “matados” por ataques aéreos israelíes, clásica difamación. Hamás lanza cohetes desde zonas civiles, escuelas y hospitales, e Israel, al defenderse, se ve obligada a atacarlas.Un segundo ejemplo fue el monólogo del “comediante” John Oliver, quien acusó a Israel de cometer “crímenes de guerra” por destruir edificios de Hamás, burlándose del hecho que Israel avisa que destruirá el edificio para que sus residentes, civiles y terroristas, puedan salvarse. No entiendo como este bufón puede burlarse de esta humana estrategia sabiendo que cualquier otro ejército, incluyendo el americano, simplemente destruiría el edificio con todos adentro.La educación tradicional nos enseñó a confiar en los medios, así como en los demás profesionales. La educación de hoy tiene que actualizarse y crear personas que piensen, duden y quieran investigar la verdad, en vez de aceptar cualquier titular como un hecho. Ya no se necesitan enciclopedias, cuentos de abuela o la televisión. Aquellos que valoran la verdad, pueden encontrarla; pero muchos, desafortunadamente, no quieren o pueden verla y esta propaganda de odio afecta injustamente a judíos en todas partes del mundo, incrementando el antisemitismo, la misma xenofobia que ellos critican.Ambos pueblos quieren paz, pero sus líderes quizás menos. Los palestinos de Gaza, a diferencia de los de Cisjordania, son víctimas de la “terrocracía” de Hamás, que usa a sus ciudadanos como escudo humano y su miseria como excusa para enriquecerse con dinero extranjero. Hamás no atacó antes porque se les pagaba por no hacerlo y en el momento que necesitan más plata, atacan. La compasión puede ser muy lucrativa. La población de Gaza ha tratado de oponerse a Hamás, pero ellos los agobian cada vez más, pues como terroristas no valoran a sus propios ciudadanos.Tampoco los líderes del avanzado y próspero Israel escapan de esta responsabilidad, pues han ignorado por décadas la miseria de sus vecinos sin esforzarse por mejorar su situación. Muchos líderes trataron, pero sin éxito. Rabin avanzó la paz, y fue asesinado por esto. El gobierno de la última década ha ignorado a los palestinos, así como a la minoría árabe dentro de sus fronteras, desatendiendo sus problemas en educación, servicios sociales y criminalidad. Han hecho en el patio de su casa de concreto una fogata sin considerar la casa de madera de su vecino.Estimado lector, no crea ciegamente lo que le cuentan o lee. Antes de opinar, discutir o actuar, investigue, sin prejuicios y crea en la buena voluntad de la humanidad. Así no será un peón de ciertos medios, los cuales explotan su candidez por un poco más de rating.El autor es un panameño residente en Israel

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