“Estoy atrapada y sin salida”

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Vanesa Martínez es una de las 65.209 solicitantes del Ingreso Mínimo Vital (IMV) que aún no ha recibido respuesta desde su implantación hace un año. Madre soltera de 42 años con dos hijos, uno de 15 y otra de seis, Martínez solicitó el IMV en julio del año pasado. Vive en un piso de acogida y percibe solo 300 euros de la Renta Mínima de Inserción autonómica y las manutenciones de sus hijos, “Yo entiendo que pueda tardar seis meses, porque somos muchas personas en esta situación, pero que tarde ya casi un año… yo ya podría haberme buscado una vivienda para poder vivir con mis dos hijos”, declara, en una conversación telefónica.

Vanesa ha encadenado trabajos puntuales en los últimos años, pero siempre en condiciones de precariedad y sin ningún empleo desde 2019. Ese año fue desahuciada de las viviendas de protección oficial vendidas por la Comunidad de Madrid al fondo de inversión Goldman Sachs, tuvo que entrar con su hija en un piso de acogida -su hijo mayor está en un internado- y entró en una depresión por la que aún recibe tratamiento.Su caso es prototípico de los solicitantes del IMV. Los datos muestran una feminización de la pobreza, con un 68% de las personas titulares son mujeres y la tasa de hogares monoparentales que acceden a este subsidio es seis veces mayor que la media.Tras insistir sin éxito en solicitar información sobre el estado de su solicitud por teléfono, acabó asistiendo en persona a una oficina de la Seguridad Social, donde se le comunicó que su caso estaba en estudio desde enero.”Yo realmente estoy cansada de las ayudas, pero como tampoco hay trabajo te tienes que agarrar a lo que más solvencia tenga, más cuando te ves con un pie en la calle”, declara Vanesa. “Hay mucha gente vulnerable a la que esta situación nos deja atrapada y sin salida”.Siete de cada 10 solicitudes, denegadasUna veintena de personas, activistas de la asociación Marea Básica, pasaron la noche del lunes al martes frente al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones en el madrileño paseo de la Castellana” y entregaron un comunicado al ministro, José Luis Escrivá, en el que hacían balance de los primeros 12 meses del IMV.El análisis de Marea Básica -una plataforma que aboga por una renta básica para toda la población- sobre la subvención que se vendió como un enorme éxito del Gobierno de coalición justo después del confinamiento es claramente negativo.”Lo que hemos comprobado durante este año es que no se le puede dar ni un día más a esta prestación tal y como está diseñada”, declara María Hontanares, portavoz de la organización.

Las principales críticas contra cómo ha funcionado el IMV se centran en el corto alcance que ha tenido comparado con las enormes expectativas que se crearon hace un año. Según datos de Marea Básica, han sido denegadas siete de cada 10 de las 1,32 millones de solicitudes recibidas por el Instituto Nacional de la Seguridad Social desde entonces y otras 65.209 están aún pendientes de resolución.Para el Ministerio de Seguridad Social, sin embargo, el balance de este año es “razonablemente positivo” ya que “una prestación tan compleja como es ésta y en un año de crisis sanitaria con las limitaciones impuestas por las autoridades, ha llegado a 700.000 personas”.Sobre las demoras acumuladas durante el año, fuentes de este Ministerio admiten que “resolver una prestación como el IMV es difícil, ya que hay que revisar con cuidado toda la documentación exigida” y señalan que se están introduciendo mejoras destinadas a dar mayor agilidad al proceso.La Mesa del Congreso desbloqueó este martes la tramitación del proyecto de ley del IMV, derivado del decreto ley que el Gobierno aprobó hace un año, poniendo fin a las más de 30 prorrogas semanales del plazo de enmiendas parciales y se podrá abrir ya la negociación con los grupos de cara a introducir mejoras.Solicitudes denegadasEn otros casos, como el de José, de 57 años, el problema no ha sido la demora, sino haber visto su solicitud rechazada. Perdió su trabajo de mecánico soldador al inicio de la pandemia y, desde que acabó su subsidio por desempleo, no ha vuelto a percibir ingresos. Vive en Barcelona con su mujer ocupando una vivienda ante la imposibilidad de poder pagar un alquiler y solicitó el IMV en febrero. La semana pasada supo que su solicitud había sido denegada por sobrepasar el ingreso en el ámbito familiar a pesar de cobrar solo un subsidio de 450 euros.”No entendemos el motivo, intentaremos recurrir. Nos ayudan los Servicios Sociales y Cáritas, pero lo veo fatal”, declara José, tras pasar la noche frente al Ministerio junto a los activistas de Marea Básica. “Mis dos hijos tienen su piso y su trabajo fijo, pero ahora el problema somos los padres, que en vez de ir para arriba vamos para atrás como los cangrejos”.

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