El relato del último hombre que salió vivo de la isla de Sentinel del Norte

21

Imagen de un numeroso grupo de sentineleses, la tribu de Sentinel del Norte, montando guardia en una playa de la paradisíaca isla.
SURVIVAL INTERNATIONAL

La isla de Sentinel del Norte ha pasado en días de ser un lugar desconocido para todos a quizá la isla de la que más se ha hablado en medios de todo el mundo. La muerte de un misionero a flechazos por parte de los habitantes de esta isla la ha puesto en el mapa. Expertos han aconsejado no acercarse a ella por el riesgo que supone la reacción de los aborígenes que la pueblan, lo que ha provocado que incluso se descarte la posibilidad de recuperar el cuerpo del fallecido.

Uno de los expertos que puede hablar con mayor conocimiento de causa es el antropólogo Nath Pandit, el último en entrar y salir con vida de la isla. A sus 84 años, el jefe regional del Ministerio de Asuntos Tribales de la India ha recordado su experiencia, llevada a cabo en 1967 junto a una veintena de personas entre las que se encontraban investigadores, funcionarios del gobierno e incluso personal de la Marina, como cuentan desde Gizmodo.
Ese año desembarcaron en la isla y entablaron contacto con sus habitantes. “No había nada de esa hostilidad que se comenta estos días”, recuerda sorprendido en una entrevista a Economic Times.

Recuerda cómo vivían. “Eran una veintena de chozas muy bien construidas, abiertas y hechas sin ventanas con ramas de árboles, vimos alimentos como pescados asados y frutas. No recolectaban nada y tenían arcos flechas por todas partes”.
Pandit hizo varias expediciones a la isla. En la primera, de una hora aproximadamente, no ocurrió nada y el contacto llegó en posteriores visitas. Los aborígenes se situaron siempre en la orilla, iban con arcos y flechas. Como medida de precaución, Pandit y los suyos no bajaban de las embarcaciones y dejaban caer cocos al agua como signo de concordia y en forma de regalos que llegasen a la orilla.
“Entendieron que no éramos peligrosos y que nuestra intención no era quedarnos en la isla por lo que se abrieron un poco. Nos entendimos pese a que nuestros idiomas eran diferentes y ellos nos dejaron claro que no nos querían allí. Su recelo hacia los forasteros procede de finales del siglo XIX, cuando el oficial naval británico Maurice Vidal Portman desembarcó en la isla y secuestró a una pareja de ancianos en la orilla, junto con algunos niños”.
Las imágenes de Pandit ofreciendo cocos y alimentos a los habitantes de Sentinel del Norte pueden verse en la BBC. Entiende que el misionero estadounidense falleció debido a una irresponsabilidad por parte de éste. “En mis interacciones hubo amenazas, pero nunca agresión. Cada vez que se agitaban, retrocedíamos. Me siento muy triste por la muerte de este joven que vino desde América. Pero cometió un error. Tuvo la oportunidad de salvarse. Pero persistió y pagó con su vida”.
La relación de Pandit con los aborígenes fue tal que estuvo hasta 1991 acercándose a ellos para darles alimentos y su relación. “Nos quedamos desconcertados por lo que nos permitieron. Fue su decisión reunirse con nosotros y la reunión tuvo lugar en sus propios términos. Saltamos del bote y nos quedamos con el agua hasta el cuello, distribuyendo cocos y otros regalos. Pero no se nos permitió entrar más allá”.

Fuente

Opina sobre este artículo