De la propuesta a la decisión, de la decisión a la acción

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Cuando el Presidente de la República hace poco menos de 5 meses convocó a la ciudadanía a un proceso de diálogo conducente a un gran Pacto para cerrar brechas, en ocasión de nuestro Bicentenario, estuvo a la altura del momento histórico, sobre todo ante el devastador impacto de la pandemia, cuya magnitud real apenas se asoma.El Dr. Roberto Artavia, reconocida figura a nivel internacional, sobre este proceso sentenció que Panamá ha decidido ir por el camino correcto, en respuesta a la pandemia; apostando por el diálogo; por un renovado Contrato Social.Este proceso democrático, ampliamente incluyente y transparente, consiste de dos grandes etapas, “Panamá Propone” y “Panamá Decide”, dentro de las cuales existen 5 fases, encontrándonos ya en la antesala de la tercera fase. Es en la tercera, cuarta y quinta fases en las cuales, dentro de la etapa “Panamá Decide”, hemos de arribar a consensos entre todos, sobre el Panamá que queremos, el Panamá que podemos lograr si nos lo proponemos en función de una visión compartida.En la primera fase, vía la plataforma Ágora, la ciudadanía ya canalizó en forma directa y sin filtros de ningún tipo, más de 170 mil propuestas, sobre las distintas brechas a cerrar, tales como Educación, Salud, Estado Justo y Ético (corrupción, institucionalidad, cambios constitucionales), Inclusión, Agro, Infraestructura, Economia (fiscalidad, distribución territorial, generación de empleo, inversión directa extranjera), Cultura, Deporte, Agua…Tal clamor expresado por un cambio evidencia confianza en el proceso de construcción de ciudadanía y validación del mismo. NO es un diálogo ni de yo-con-yo, ni con el gobierno; es un proceso democrático que nos incumbe e involucra a todos, y del cual todos nos debemos empoderar.Nuestro tercer momento histórico, el “Desarrollo Humano y Social”, es el que comprende todas esas brechas que debemos cerrar, en los 5 Panamás. Este debe ser el proyecto del siglo XXI. Y la via para acometerlo es el entendimiento nacional, un gran pacto producto del diálogo constructivo y sin descalificaciones, haciendo honor a esa vocación de diálogo que existe en nuestro país, como resultado de la cual sí hay resultados concretos que se pueden contar.Es así como lograremos un renovado Contrato Social, que incluye también identificar y hacer los ajustes necesarios a nuestra constitución política; pero va más allá, y ha de comportar principalmente el transformar en lo positivo nuestra constitución social, fortalecer la institucionalidad formal e informal, elevar nuestra cultura política, construir ciudadanía, hacia el anhelado Estado de Bienestar.El autor es miembro del Consejo Consultivo del Pacto del Bicentenario y expresidente de la APEDE

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