Cargas policiales y gases lacrimógenos en el cuarto sábado de protestas en París: 481 detenidos

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Un manifestante de los ‘chalecos amarillos’ lanza objetos a las fuerzas de seguridad en París.
EFE

El cuarto sábado de protestas en París ha dejado ya las primeras cargas de la policía contra los ‘chalecos amarillos’ que se manifiestan en la capital y los primeros lanzamientos de gases lacrimógenos en la avenida de los Campos Elíseos y en una de las calles adyacentes.

Desde poco después de las 9.00 h se vivieron escenas de tensión entre los manifestantes y los agentes antidisturbios, que les impidieron pasar por la avenida a partir de un determinado punto, en las proximidades del Palacio del Elíseo.
Casi una hora después, los antidisturbios lanzaron gases lacrimógenos para dispersar a varias decenas de ‘chalecos amarillos’ que trataban de penetrar por la calle Arsène Houssaye, adyacente a los Campos Elíseos. Dos acciones que ponen en evidencia las consignas de reactividad que han recibido las fuerzas del orden para gestionar las concentraciones y evitar que degeneren en escenas de guerrilla urbana como las que se vivieron hace una semana.

En el marco de esa misma estrategia, los agentes procedieron a realizar cientos de detenciones con carácter preventivo. Según Johanna Primevert, portavoz de la Prefectura de Policía, a las 10.30 hora local se contabilizaban 481 arrestados, de los que 211 han quedado bajo custodia.
Atracciones de París, cerradas
La ciudad se ha protegido ante el temor a un desencadenamiento de violencia: están cerrados los principales museos y monumentos (empezando por la torre Eiffel), los grandes almacenes y los comercios de áreas como el barrio de los Campos Elíseos, así como cerca de una cuarentena de estaciones del metro y de trenes de cercanías.
Unos 89.000 policías han sido desplegados en todo el país. De ellos, unos 8.000 han sido destinados a París para evitar que se repita el caos del sábado pasado, cuando varios alborotadores quemaron automóviles y robaron tiendas en el famoso bulevar de los Campos Elíseos, además de rayar el Arco del Triunfo con mensajes dirigidos al presidente Emmanuel Macron.
Durante la madrugada del sábado, las fuerzas del orden llevaron a cabo controles en los peajes de autopista de acceso a París, donde requisaron diverso material a ‘chalecos amarillos’ que acudían a la capital, como máscaras de gas, bolas de petanca y otros objetos contundentes. Por primera vez en más de 40 años, las fuerzas del orden en París cuentan con una docena de blindados de la Gendarmería que se pueden utilizar para atravesar barricadas.
El “cuarto acto”
A través de las redes sociales, los manifestantes han descrito este fin de semana como el “cuarto acto” de un dramático reto a Macron y sus políticas.
Las protestas de los ‘chalecos amarillos’, un movimiento llamado así por las chaquetas fluorescentes que los automovilistas franceses deben llevar en sus vehículos, comenzaron en noviembre debido a los problemas que produjo en los presupuestos de las familias un aumento del impuesto a los combustibles.
Desde entonces, las manifestaciones han crecido y se han convertido en una rebelión, a veces violenta, contra Macron. El movimiento ha sido difícil de manejar debido a que no tiene un líder formal.
Las autoridades dicen que las protestas han sido apropiadas por elementos de extrema derecha y anarquistas, con tendencias violentas y que buscan propiciar el descontento social en un desafío directo a Macron y las fuerzas de seguridad.
Macron, cuya popularidad están en mínimos según sondeos, se ha visto obligado a dar marcha atrás y abandonar el impuesto a los combustibles.
A pesar de la decisión del Gobierno, los ‘chalecos amarillos’ exigen más concesiones, incluida una rebaja de impuestos, alzas salariales, menores costos de la energía, mejores planes de jubilación e incluso la renuncia de Macron.
El presidente francés, quien no ha hablado en público desde que criticó los disturbios el sábado pasado mientras participaba de una cumbre del G-20 en Argentina, dará un discurso a la nación a comienzos de la próxima semana, ha dicho su despacho.

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