¿Ayudan las terapias psicológicas y la relajación a la prevención y tratamiento de las migrañas?

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Según la Organización Mundial de la Salud es una de las 20 enfermedades más discapacitantes que existen. Solo en España afecta a más de tres millones y medio de personas adultas – la prevalencia es del 13% en hombres y el 18% en mujeres- y provoca discapacidad de moderada a grave a más del 40% de los pacientes que la sufren. A pesar de ello, también según datos de la OMS, el 25% de quienes las sufren nunca han consultado su dolencia con su médico y un 50% abandona el seguimiento tras las primeras consultas.Según el Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (SEN), la migraña y en especial su forma crónica tiene un gran impacto en la calidad de vida de quienes la sufren. Teniendo estas personas el doble de posibilidades de sufrir depresión, ansiedad y dolor crónico, así como trastornos respiratorios y factores de riesgo cardiovascular.Un estudio realizado en España ha señalado que el 60% de los pacientes con cefalea crónica podría mejorar con un adecuado seguimiento de la enfermedad y una mayor implicación tanto del médico como del paciente. Sin embargo, la automedicación, el consumo excesivo de analgésicos y la falta de diagnóstico y tratamiento adecuados son algunas de las principales causas para la cronificación de la migraña.A día de hoy el tratamiento más extendido para la migraña es el farmacológico pero, ¿pueden ayudar las terapias psicológicas en la prevención o como balón de oxígeno para mitigar los terribles efectos de esta dolencia? Instituciones como el National Institute of Health and Care Excellence en el Reino Unido ha realizado diversos estudios que apuntan a que las intervenciones psicológicas – principalmente las terapias cognitivo-conductuales- son útiles para ayudar a las personas con este tipo de dificultad.Por su parte, la SEN publicó a principios del 2014 un exhaustivo informe sobre los tratamientos alternativos para las cefaleas. Sus conclusiones en torno a la medicina conductual y las terapias de relajación es que son útiles porque el desencadenante más frecuente de la migraña es el estrés. “El estrés agudo como desencadenante de las crisis así como el estrés crónico que padecen pacientes de migraña de  alta frecuencia o migrañas crónicas que a menudo asocia ansiedad o depresión. Son pacientes más complejos y estas terapias como el biofeedback o la terapia congnitivo conductual disponen de suficiente bibliografía para recomendarlo a pacientes. En realidad, estamos tratando el estrés como agravante de la migraña más que  la migraña en sí”, señalaba en ese momento el doctor David Ezpeleta, Coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología, en una entrevista publicada en La Vanguardia.Estrés y migraña, un círculo viciosoHasta la fecha, diversos estudios arrojan luz sobre el uso de técnicas psicológicas, como la terapia cognitivo-conductual (TCC) y la relajación (respiración profunda y la relajación muscular progresiva), para ayudar a las personas a controlar sus dolores de cabeza. Porque el estrés en sí mismo puede desencadenar la migraña, pero además, tener migraña severa también causa un estrés importante.La TCC consistiría en utilizar técnicas como el manejo del estrés, la biorretroalimentación y la relajación, para lograr cambiar emociones, pensamientos (cogniciones) y comportamientos (conductas). Es decir, la TCC puede reducir la intensidad del dolor a través de un cambio en la experiencia del dolor, como se señala en el ensayo Enhancing cognitive-behavioural therapy for recurrent headache: design of a randomised controlled trial publicado en 2014.Resulta, por tanto, de gran utilidad identificar y evitar los desencadenantes del dolor de cabeza para evitar tener ese dolor, aunque obviamente controlarlos todos resulta imposible ya que las variables que pueden provocar dolor de cabeza son múltiples. En cualquier caso, se ha comprobado que los individuos que se enfrentan al dolor reanudan con brevedad y de forma adaptativa las actividades tanto físicas como sociales mientras que las personas que responden al dolor con ansiedad y evitación entran en un círculo vicioso que mantiene y agrava su situación, dando lugar a un dolor crónico y a discapacidad. Por lo tanto, hacer frente al dolor implicaría la existencia de una estrategia de afrontamiento que representa la mejor manera de gestionar ese dolor.En un estudio sobre la eficacia de la TCC sobre la migraña, se asoció esta técnica con una disminución media del 68% de los dolores de cabeza después de un tratamiento de 12 semanas. Esta reducción se elevó hasta un 77% a los 12 meses de seguimiento además de lograr una disminución media de la toma de medicación del 70% después del tratamiento.Por otro lado, otro estudio sobre la terapia física definió una mejora del 51% en la cefalea en el grupo de relajación y la reducción de la intensidad del dolor varió entre el 16 y el 41% desde el inicio del tratamiento hasta su finalización en los grupos de relajación física. El efecto se mantuvo durante un año. En una revisión de este mismo estudio, el 47% de los pacientes tuvo efecto clínico por la relajación.Por lo tanto y según estos dos estudios, la TCC y la relajación serían capaces de producir una reducción del 49% y del 32% respectivamente en la frecuencia de los ataques de migraña, ya que, mediante estos tratamientos se permite a los pacientes desarrollar estrategias de gestión y prevención como identificación de los pródromos, modificación de la mala adaptación relacionada con los pensamientos, sustitución de los sentimientos y comportamientos negativos que engloban el dolor de cabeza y auto-regulación fisiológica.

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