34 años del movimiento civil que desafió al régimen

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Los pañuelos blancos, el Viernes Negro, y la valentía de muchos ciudadanos fueron recordados ayer en medio de un acto para conmemorar los 34 años de la creación de la Cruzada Civilista, movimiento que desafió el régimen militar que gobernaba el país.El movimiento fue recordado como un ejemplo de unidad de los ciudadanos, que sacrificaron sus intereses personales o familiares por el bien del país.Sin embargo, el momento que vive Panamá, podría revivir situaciones difíciles del pasado, a juicio de dirigentes de este movimiento cívico.“El legado de la Cruzada a las nuevas generaciones es el de mantenerse vigilantes y activos para que nunca más se concentre el poder absoluto en nuestros gobernantes…”, dijo Aurelio Barría, quien fue uno de los líderes de esta agrupación.En el acto se reconocieron los aportes del civilista Efraín Guzmán Baúles, quien fue asesinado en una marcha de la Cruzada.Cruzada Civilista, un ejemplo histórico de unidad ciudadanaHan transcurrido 34 años desde aquel 9 de junio de 1987, cuando en medio de una convulsión social por la dictadura militar nació la Cruzada Civilista, movimiento que unió a ciudadanos de diferentes sectores para exigir respeto, justicia, libertad y democracia.Ayer, dirigentes de la Cruzada Civilista, junto a la Iglesia católica, recordaron ese momento con videos, fotos y discursos. Algunos llegaron al salón Horacio Alfaro, de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (Cciap), gremio que en 1987 empujó este proyecto. Otros los siguieron desde las redes sociales. Los oradores coincidieron en la necesidad de que el país, -que se encuentra sumido en una crisis sanitaria, económica por la desconfianza entre gobernantes y gobernados-, se enrumbe para no volver a pasar una trágica historia.El primero en recordar el ejemplo de unidad ciudadana que dejó al país la Cruzada Civilista fue el arzobispo, metropolitano José Domingo Ulloa, quien señaló que el momento es oportuno para reflexionar sobre esta significativa experiencia que se forjó con la participación de personas de diferentes sectores de la vida nacional y que convocó la unidad de los panameños que exigían pacíficamente cambios profundos para que los acontecimientos que dieron su origen se investigaran y se hiciera justicia contra los atropellos de la dictadura.Añadió que fue muy significativo que las diferentes organizaciones de la sociedad civil y de los partidos políticos se unieran a pesar de sus diferencias, y se empinaran por encima de sus intereses particulares.En ese sentido, señaló que se deben tener presente estos “principios de unidad, valores cívicos, y ciudadanía” que hacen grande a la sociedad panameña. “Permanentemente hay que estar vigilantes para que con responsabilidad ciudadana, se participe para lograr los cambios que rescaten y fortalezcan las instituciones democráticas con un sistema de Justicia fuerte e independiente”.La intervención de Aurelio Barría, quien en 1987, fue presidente de la Cciap, fue más anecdótica. Recordó a los heridos, perseguidos, encarcelados, exiliados y quienes perdieron la vida como Carlos Efraín Guzmán Baúles, quien en una marcha ordenada y civilista en San Miguelito, fue asesinado el 13 de septiembre de 1987. También mencionó el deceso de Armando Morán, y a las víctimas de la masacre de Albrook. “Honremos su memoria y sacrificio de todos ellos con un minuto de silencio”, dijo. Acto seguido trajo a la memoria otros episodios como la violenta represión de las Fuerzas de Defensa contra de las manifestaciones pacíficas, como el denominado Viernes Negro del 10 de julio de 1987.Para Barría aún se pueden corregir rumbos y hacer los cambios profundos que nuestro país requiere.Dijo que espera que la Cruzada Civilista sea un valioso ejemplo histórico y referente de la responsabilidad ciudadana de mantener activa la participación para contribuir a la solución de los problemas que enfrentamos como sociedad. “El legado de la Cruzada a las nuevas generaciones es el de mantenerse vigilantes y activos para que nunca más se concentre el poder absoluto en nuestros gobernantes, imponiéndose sobre los derechos y libertades de los ciudadanos, por ello también requerimos una justicia firme e independiente”, precisó.En el acto participaron Teresita Yániz de Arias, esposa del exvicepresidente Ricardo Arias Calderón; José Isabel Blandón, presidente del Partido Panameñista; el empresario César Tribaldos; y el presidente de la Cciap, José Ramón Icaza. También se le cedió la palabra a Carlos Guzmán, hijo del desaparecido civilista Efraín Guzmán Baúles. Guzmán hijo manifestó que el país se está quedando rezagado. Consideró como positivos los cambios constitucionales que empujan algunos ciudadanos, pues, a su juicio, “es el poder ciudadano el que debe exigir justicia porque sin justicia no vamos a poder”.El presidente de la Cciap, José Ramón Icaza, cerró diciendo que debemos continuar la lucha por el fortalecimiento de la institucionalidad. Hizo hincapié en que la democracia requiere de instituciones transparentes e independiente para su debido funcionamiento, así como un estado de derecho en el que impere la ley aplicada a todos, sin diferencias.

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