SiteLock

“Yo debería ser el rostro masculino del #MeToo”


El cineasta Woody Allen.
IAN LANGSDON / EFE


Este lunes, en el programa Periodismo para todos de El Trece TV, un medio argentino, Woody Allen afirmaba estar “molesto” con las acusaciones sobre abusos sexuales a su hija adoptiva Dylan Farrow porque, según el veterano director, él “debería ser el rostro masculino del #MeToo”.

“Llevo haciendo películas 50 años, he trabajado con cientos de actrices y ni una sola, ni las grandes, ni las famosas, ni las que estaban empezando han sugerido ningún tipo de comportamiento inapropiado. Siempre he tenido una relación maravillosa con ellas”, aseguró Allen, quien hace poco fue defendido por su hijo Moses, a la vez que tildaba la vida con su madre, Mia Farrow, de “imposible”.

El realizador de Manhattan o Annie Hall catalogó de “falsas y vergonzosas” las acusaciones de su hija adoptiva, quien en 2014 publicó una carta en primera persona en The New York Times relatando los hechos que acaecieron cuando ella tenía siete años.

En su momento, Allen no fue absuelto. Básicamente porque no hubo juicio: no se presentaron cargos debido a la poca solidez de las pruebas, aunque el juez describió el comportamiento del director de “sumamente inapropiado”.

Hace 25 años

En su momento, los responsables del hospital Yale-New Haven llegaron a la conclusón, tras seis meses de investigación, de que no hubo abusos sexuales, mostrando en su informe las dos hipótesis, no excluyentes, a las que habían concluido: o era una invención de Dylan en un momento de tensión o un relato alentado por la madre. Woody Allen se sometió entonces a la prueba del polígrafo, la cual superó, y Mia Farrow no quiso hacerla.

Por otra parte, el departamento de servicios sociales de Nueva York, tras una investigación de 14 meses, no consideraba creíbles las pruebas. Y así quedaron los hechos. Ante el periodista Jorge Linata, Woody Allen volvió a recordar que nunca, por tanto, ha sido condenado en ningún caso de acoso o abuso sexual, explicando que su única acusación es la de “una mujer en un caso de custodia infantil que fue verificada y probada como falsa”, aseguró sobre su matrimonio con la también actriz Mia Farrow .

“Esto es algo que las autoridades analizaron a fondo hace 25 años y todos llegaron a la conclusión de que no era cierto. Y ese fue el final y he seguido con mi vida. Que vuelva ahora… es algo terrible acusar a una persona. Soy un hombre con una familia y mis propios hijos. Así que, por supuesto, es molesto”, reiteró el cineasta, que, además de posicionarse como “chico modelo” (cartel boy en inglés), dijo ser un “gran defensor del movimiento #MeToo”.

La sombra de Weinstein

Woody Allen, que ha negado fervientemente durante los últimos años cualquier sospecha de que pudo haber abusado sexualmente de Dylan Farrow, aseguró que “cualquier situación en la que se acuse a alguien de algo injustamente es muy triste, creo que todo el mundo puede estar de acuerdo con esto”, a lo que añadió: “Si surge algo como es el #MeToo, lo apoyas, y lo haces porque quieres que de verdad se haga justicia con esa gente que hace cosas terribles”.

Esas cosas terribles a las que se refiere tienen, por obviedad, un nombre, Harvey Weinstein. Aunque hace casi ocho meses aseguró que “tenía miedo de que por guiñar un ojo tuviera que llamar a su abogado”, Woody Allen dejó entrever que le ha irritado que se haya situado a todos los hombres denunciados a la misma altura del famoso productor.

“Lo que me duele es haber sido relacionado con personas que han sido acusadas por 20, 50 ó 100 mujeres por abusos cuando yo he sido denunciado únicamente por una”, recordó, sin llegar a mentar todos los intérpretes que han asegurado que nunca más volverán a trabajar con él, como Michael Caine, Colin Firth, Mira Sorvino, Greta Gerwig, Rebecca Hall o Timothée Chalamet (estos dos últimos han donado además las ganancias de su última colaboración con el director en A rainy day in New York a la fundación del Time’s Up).

Sin embargo, Woody Allen sigue teniendo algunos apoyos en Hollywood como Alec Baldwin, Javier Bardem o su amiga Diane Keaton o quienes, como Cate Blanchett, opinan que las redes sociales no pueden ser “juez y jurado” y que, en todo caso, “debería reabrirse el caso”.



MÁS INFORMACIÓN

¿Deseas opinar sobre este artículo?
Facebook