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¿Qué hacer cuando su familia te rechaza?


Uno de los grandes motivos de discusión en la inmensa mayoría de las parejas y  una de las situaciones que habitualmente peor se manejan “hasta en las mejores familias”, es cuando la familia  rechaza a él novio o novia de su ser querido.  
 
Lo primero de todo es diferenciar y separar, no atribuir responsabilidades a quien no le corresponden. Tendemos a descargar sobre él o ella  toda la rabia que, en realidad,  ha generado su familia. 
 
La pareja no les representa a ellos, no habla en su nombre, y no tiene por qué hacerles cambiar de opinión. De hecho, es posible que, aunque se empeñase, tampoco le fuera posible lograr que acepten, aunque podrían poner algo de su parte.
 
No es justo que le atribuyas toda la responsabilidad de los “feos” que su familia pueda hacer. Lo único que  se puede hacer es poner límites ante las faltas de respeto que se detecte, reivindicarse como pareja siempre que le sea posible, y no dejar que ninguna de sus decisiones con respecto a ti venga influenciada por ellos.
 
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Nada más y nada menos, por más que quieras tu pareja no tiene la capacidad de hacerles cambiar de parecer si se han creado una imagen de ti  y no atenderan razones.
 
En segundo lugar, se recomiendo  no rivalizar. No tiene sentido ponerse a competir con su madre, con su padre, o con cualquier otro familiar cercano – especialmente con su madre que es con quien es más frecuente que salten las chispas más feas.
 
El lugar que ella ocupa en su vida es permanente e incuestionable, igual que lo es el que ocupas tú. Su relación no es comprable, sencillamente porque son de naturaleza totalmente diferente. La quiere, sí, pero eso no significa que la quiera más que a ti o que la quiera por encima de ti. Con quien ha decidido construir su vida es contigo y con quien comparte un proyecto de futuro es contigo. No le hagas renunciar a su raíces.
 
El conflicto interferirá menos con relación en la medida en que sepas concederle menos importancia y dedicarle menos atención. Y, por último, trata de ajustar tus expectativas, para limitar los disgustos que te llevas.
 
Sé tú, no adaptes tus conductas a lo que crees que ellos quieren de ti, con la idea de que “así finalmente me aceptarán”, como por arte de magia. Solo conseguirás frustrarte, sentiré extraño o extraña  en tu propia piel, y pasarlo peor de lo que ya lo estás pasando.
 
 

Si no crees que haya nada censurable en tu forma de actuar con ellos, no la modifiques, sé fiel a ti. el problema, en ese caso, no lo tienes tú. 




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