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naturaleza, jóvenes y fotografías con finales abiertos


Ellen Kooi. Wijk Dutch Mountains. Hasta el próximo 26 de mayo en la galería Cámara Oscura de Madrid.
ELLEN KOOI


“De pequeña me asombraba la fotografía con su extraño silencio. Encontré una de mi abuelo y me imaginaba todo tipo de historias alrededor de su rostro. Era mi héroe. Más tarde me enteré de cosas que me derrumbaron el mito. Igual fue éste el origen de lo que hice más tarde cuando comencé a trabajar con la realidad aparente de una foto para contar mis propias historias”. Esta frase de la artista holandesa Ellen Kooi (Leeuwarden, 1962) define con mucha precisión la base de su trabajo.

Graduada en Arte por la Rijskacademy de Ámsterdam en 1994, su formación pictórica es esencial para entender sus fotografías. Generalmente de gran formato, con un cuidadoso trabajo de producción – dibujos preparatorios, diseño de iluminación, cuidadas localizaciones- y con una alta dosis de poética y fantasía.

La fotógrafa presenta estos días en la galería Cámara Oscura de Madrid su tercera exposición individual a la que ha titulado Elements (abierta hasta el próximo 26 de mayo). Y como ya es habitual en sus creaciones, los niños vuelven a ser protagonistas esenciales de sus retratos, ya que como ella misma suele decir “son ellos los que viven las situaciones de forma más cristalina, sin contaminarse de su vida cotidiana”.

Además de las referencias pictóricas, la influencia del cine es muy evidente. En este caso, el recurso cinematográfico utilizado es el denominado “aparte con el espectador” nacido con el cine mudo y especialmente con el expresionismo alemán de Murnau y más tarde con el cineasta ruso Andrei Tarkovski. Con esta herramienta el director y, este caso la fotógrafa, involucra en la narración al espectador de forma activa.

“Se pueden ver mis imágenes como enigmas sin resolver pero eso sería una forma de pensar demasiado ‘lógica’, como si tuviera que haber una respuesta para todo. No existe una única respuesta a una narración. Lo que a mí de verdad me importa es que las historias que cuento sobre el cuerpo, su fuerza y vulnerabilidad, encuentren eco en las experiencias personales del espectador. Mis narraciones tienen finales abiertos y yo las presento de manera que cada uno pueda imaginar sus propias historias y encuentre sus propias respuestas“, puntualiza Kooi.



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