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“Me pueden tumbar, pero no lograrán que deje de ser yo”


La artista Amaia Montero
SONY


Lo dice ella, además de cantarlo en la canción que da título a su nuevo trabajo, Nacidos para creer (Sony): “Sí, estoy más gorda, ¿y qué?”.

Amaia Montero, que lleva 20 años en la música y diez en solitario, sigue haciendo frente a las miradas que no tienen que ver con su trabajo.

¿Un himno Nacidos para creer?
Es la verdad. Un mujer que engorda, yo que he engordado, es de lo peor que puede hacer. Y si a los 40 no te has casado ni te cuento. Pero de un tío con 40 dicen: el soltero de oro.  A un tío lo entiende todo el mundo. En cambio nadie entiende a una mujer que no se ha casado porque se ha dedicado a su carrera en cuerpo y alma.

O que no le ha dado la gana…
O que no me ha dado la gana. El caso se opinar y sacar punta a lo que hacemos. Si no te casas, porque no te casas; si tienes un hijo, ¿por qué no tienes dos?; si te divorcias, ¿cómo se te ocurre? Oye, que hago con mi vida lo que quiero. Ya sabré yo. Solo faltaba que no pueda hacer lo que me dé la gana.

¿Usted lo ha hecho?
Sí, yo siempre he hecho bastante lo que me he dado la gana. Es que hipotecar tu vida por lo que piense la gente es el mayor fracaso vital.

Pues es bastante habitual no salirse de la ‘fila’…
Sí, solo falta que tengamos que seguir casándonos porque nos obliguen. Tenemos una vida: hagamos con ella lo que queramos. Mi gran asignatura pendiente es ser madre. Y la realidad es que las madres son cada vez mayores y la ciencia nos acompaña.

¿Cuánto hay que demostrar por ser mujer?
Nosotras tenemos que demostrar en general todo 20 veces más. No te puedes imaginar que te reconozcan que eres composiora. Y compongo desde La Oreja. ¿Por que a los hombres sí se les reconoce y nosotras siempre somos las cantantes? A nosotras no se nos perdona casi nada y sobre todo se fijan en nuestro físico. Me pasó hace un mes, era mi primera actuación con Nacidos para creer, cambié de maquillaje, y más allá que la noticia sea falsa, y más allá de que no se habla en absoluto de mi trabajo porque si no les hubiera gustado, lo habrían dicho, te encuentras esto. El día 8 estábamos todas felices diciendo que se nos valorará por nuestras capacidades y unos días después me encuentro con esto. Y nada más salir me pegan un sartenazo en la cara con que si he engordado y si me he operado la cara.

Y es que aunque lleve 20 años en esto, duele…
Claro que duele y de mí han dicho de todo. Hay un punto, una edad, que dices: no podemos fijarnos tanto en estas cosas, y sí en quienes están de nuestro lado. Hombres y mujeres. Porque hay hombres que sí están de nuestro lado y mujeres que no lo están. Dijeron que me había transformado la cara. Qué triste.

¿Es de las veces que más fuerte ha sido el golpe?
Siempre ha habido muchos intentos de hacerme daño y nunca he sabido porqué. Pero es triste. Por eso canto: ¿a cuánto vendes tú la verdad? ¿Soy otra persona por estar más gorda? Me han puesto fotos de hace 15 años. Invito a todo el mundo a que vea sus fotos de hace 15 años.

¿Si le pregunto qué es: superviviente o sobreviviente, qué me diría?
Las dos cosas. Una carrera de 20 años es supervivencia y es sobrevivir. Son carreras duras en las que se ve lo bonito y no se ve todo lo que hay detrás.

¿Qué le mostraría a la gente de todo eso que no se ve?
El sacrificio, el esfuerzo. Hay mucho.

¿Y peajes?
Muchos, pero en la vida eliges. He conocido muchas cosas y a cambio me he perdido otras. Yo no he tenido ni una adolescencia ni una juventud normal. Pero es vocacional. Y si no es así, no resistes. La vocación y la pasión es lo que te hace resistir.

¿Qué sabe usted seguro que antes no sabía?
No sé bien lo que sé y lo que no sé. Más que descubrirme me he redescubierto. Para mí merece la pena caerse porque no hay nada más maravilloso que levantarse; arder y ponerse en pie.

¿Hay que creer como canta usted más que nunca?
Quizá más que nunca hay que creer. Como no creamos, ¿qué nos queda? Nada. Hay que pelear, yo no me conformo.

¿Confesión sin abogados?
Eso es este disco una confesión de todo. Un desnudo.

¿Esta era la estación a la que quería llegar?
Desde mi primer disco en solitario ha habido una evolución muy grande en mi música y me siento muy orgullosa. Se trata de no rendirse y de seguir creyendo. Y benditos sean todos los errores.

¿Si le pongo esta foto cuando era niña?
Vino todo tan de golpe que no me dio tiempo a pensar mucho. Hacíamos música en un local y nunca pretendimos nada. Pasamos de ser unos chicos que van a la universidad a vender un millón de discos. Han pasado 20 años y sigo estando, algo habré hecho bien.

¿Cómo era de niña?
Aventurera, con la bici siempre, yendo a pescar con mi padre. Y como ahora no tenía dos caras. Es muy peligroso no tener dos caras, porque te la parten en dos, pero prefiero que me partan las dos mejillas a dejar de ser quien soy. Me pueden tumbar pero no van a lograr que deje de ser yo. Tengo demasiada personalidad para bien y para mal.



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