SiteLock

las anécdotas de los premios Goya


Y el primer Goya fue para… el rey Juan Carlos I. Se lo entregó José María González Sinde, por entonces el presidente de la Academia. Así iniciaban su andadura los premios más mediáticos y célebres del cine español, un 17 de marzo de 1987 en el teatro Lope de vega de Madrid.

Ese primer “cabezón”, como se conocerían popularmente, pesaba unos seis kilos y, mediante un dispositivo, hacia emerger una cámara de cine con un mapa de España.

Ahora los premios Goya llegan a su 32ª edición. Más de treinta años que han dado para muchas y variadas anécdotas que no estaban para nada previstas. Algunas las han protagonizado, voluntariamente o no, los presentadores de la gala. No es nada fácil ser el maestro de ceremonias, blanco de todas las miradas y críticas hirientes.

Dani Rovira, el presentador de las tres últimas, desde 2015 a 2017, recurrió el pasado año a mostrar una tierna imagen suya de pequeño a través de Twitter, acompañada del comentario: “¿Vais a tener el valor de criticar a esta criaturita?”. El relevo lo tomarán en esta edición los cómicos Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla, integrantes de “Muchachada Mui”, y tendrá lugar el sábado 3 de febrero en el Madrid Marriott Auditorium.

Por muy preparado y controlado que se procure tenerlo todo, algo acaba fallando, para bien o para mal. En la edición de 2012, el “Rap de los Goya”, interpretado por “El Langui” o Juan Diego, entre otros, era el preámbulo al premio a la mejor canción. Pero la gran estrella del número fue un Antonio Resines que se olvidó de la letra. Inteligible o improvisando sobre la marcha.

Ese despiste suyo no solo sigue siendo uno de los momentos más recordados sino que el mismo actor reconoce que aún le siguen preguntando por el famoso rap.

Una de las anécdotas más célebres, pero de los óscar, se produjo en 1973, cuando el actor David Niven estaba a punto de dar paso al Óscar a la mejor película. Entonces, por detrás, apareció un hombre desnudo correteando por el escenario de punta a punta.

En cambio, totalmente vestido iba el espontáneo Jimmy Jump cuando se coló en la gala de 2012 y, además, llegando a recoger nada menos que un Goya tan destacado como es el de mejor actor ante el abucheo de los asistentes (el ganador era Javier Bardem por Biutiful): “Este Goya se lo dedicó a los saltadores” declaró antes de ser retirado por los de seguridad. Mientras, a Luis Tosar se le oyó decir: “¡Adiós, gilipollas!”.

Efectivamente, nada que envidiar a los premios de Hollywood. Y es que antes del error histórico el pasado año con el anuncio de la estatuilla a la mejor película para Moonlight, en la ceremonia de 2013 la actriz Adriana Ugarte leyó también una ganadora equivocada. Era el premio para la mejor canción y recaía en Los niños salvajes . Unos instantes de alegría por parte del equipo de la película y, después, desconcierto. La ganadora real era el tema de Blancanieves.

Mucho más pícara, y fruto del despiste o quizá no, Paz Vega dejó claro, durante la ceremonia de 2002 y por las imágenes que llegó a captar la cámara al anunciarse su galardón como mejor actriz revelación por ‘Lucía y el sexo’, que bajo su modelito color negro no llevaba sujetador. El pecho izquierdo quedó al descubierto, brevemente, en más de una ocasión.

Sonrisas y lágrimas

Agradecimientos, nervios, emociones a flor de piel y besos. De esto último, dos de los más comentados los protagonizó precisamente Dani Rovira. Uno fue el besazo en directo con su pareja, Clara Lago, al ser proclamado mejor actor revelación por Ocho apellidos vascos, la película más taquillera del cine español, en la ceremonia de 2015. El segundo fue el pasado año, el que le dio otro de sus compañeros en la película, Karra Elejalde.

En 2009 hubo otro sonado intercambio de besos, entre Carmen Machi, José Coronado y Santi Millán antes del premio al mejor actor de reparto. También la de 1997, en plena disputa entre El perro del hortelano y Tesis (con el de mejor película para la segunda), es recordada como la “ceremonia de los besos”.

Tampoco podían faltar las lágrimas como las del director Daniel Guzmán, hace dos años, cuando se anunció a uno de sus actores, Miguel Herrán, como mejor actor revelación por A cambio de nada. Inesperado fue también para Natalia Molina ganar como mejor actriz por Techo y comida, en la que interpretaba a una madre soltera, e incluso le hizo olvidarse de su discurso.

Aún más reciente, el pasado año, quizá aún recuerden las imágenes de un nerviosísimo Juan Antonio Bayona, al borde de un síncope, con las nominaciones de su Un monstruo viene a verme (y que se llevó 9 cabezones, aunque el de mejor película fue para Tarde para la ira). En 2004, Isabel Coixet recogió el Goya al mejor guion adaptado de Mi vida sin mí. con un discurso balbuceante y lleno de muecas, embargada por la emoción y la timidez.

Y un “tropiezo” añadido, el de Javier Gutiérrez en 2009, rompiendo el Goya a los mejores efectos especiales que iba destinado a Mortadelo y Filemón: Misión salvar la tierra. Tuvo un traspié bajando unos peldaños desde el atril y la cabeza de la estatuilla acabó rodando por el escenario.

Amores y desamores

En los Goya han sido nominados, y han asistido, estrellas internacionales como Viggo Mortensen, Juliette Binoche o Tim Robbins. Pero ninguno de ellos ha ganado. Demoledor al respecto se mostró Santiago Segura en su monólogo de 2012, y ante una Salma Hayek candidata por La chispa de la vida: “Cuando hay alguna estrella internacional en alguna película nuestra la nominamos siempre, pero para que vengan y den glamour. Luego se van con una mano para adelante y otra detrás”.

Pero la de los Goya no es solo una historia de amores. Desplantes y reconciliaciones con Pedro Almodóvar a parte, también hay espacio para las protestas y las reivindicaciones. Contra el terrorismo de ETA, en 1998; contra la piratería en 2016; y otra canción, la de “Resistiré”, en contra del IVA cultural y ante el propio ministro Wert. En 2005, José Luis Rodríguez Zapatero se convirtió en el primer presidente del Gobierno en acudir a una gala de los Goya.

Aunque los académicos y el colectivo de artistas del cine también se ganaron un buen número de detractores en 2003, muchos de ellos acusándoles de “politizar” la gala, en la ceremonia conocida como la del “No a la guerra”, protestando por la participación de España en la guerra de Iraq.

En 2013 Candela Peña, al recoger su estatuilla como mejor secundaria por Una pistola en cada mano, dejó a los asistentes y al público de piedra con su durísima crítica a los recortes en Sanidad y Educación. Incluso declaró haber visto a su padre morir en un hospital público “donde no había mantas para taparlo, donde no había agua para darle de beber”.

Síguenos en Facebook para estar informado de la última hora:



MÁS INFORMACIÓN

¿Deseas opinar sobre este artículo?
Facebook