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La Térmica revisita la relación cómplice de Borges y María Kodama


María Kodama fotografíando a Borges en Estambul. Cortesía Fundación Internacional Jorge Luis Borges. Una de las fotografías de la pareja que puede verse en la exposición ‘Borges y Kodama: infinito encuentro’ de La Térmica (Málaga).
MARÍA KODAMA


Tenía tan solo 16 años cuando conoció a uno de los grandes de la literatura, Jorge Luis Borges, y desde entonces, se convirtió en su sombra, primero como alumna, luego como discípula, amiga y mujer. Desde el fallecimiento del escritor argentino en 1986, María Kodama (Buenos Aires, 1937) ha recorrido el mundo difundiendo su obra, preside la fundación que lleva el nombre del autor bonaerense y dirige, además, varias revistas literarias.

A sus 81 años Kodama acaba de visitar España para presentar la exposición Borges y Kodama: infinito encuentro, un homenaje al escritor argentino a través de su vida junto a Kodama y sus viajes por todo el mundo que también ofrece un análisis de los grandes símbolos de su obra.

Comisariada por Cristina Carrillo de Albornoz, la muestra se enclava dentro de las actividades de la cuarta edición del festival literario Málaga 451: La noche de los libros (que se celebró el pasado 11 de mayo) y podrá verse La Térmica, centro de cultura contemporánea de Málaga, hasta el próximo 8 de julio.

La exposición incluye un total de 51 fotografías, gran parte de las cuales son préstamos de los archivos personales de Kodama y son instantáneas que ella misma realizó en sus múltiples viajes con Borges.

“Su mirada traduce la maravillosa alquimia entre ambos y relación mágica-extraordinaria, más allá del tiempo y espacio procesando hasta el infinito. También nos descubre al Borges genuino, más lúdico e inesperado, al viajero de que encantaba hacer cosas insólitas, un aventurero de corazón que se identificaba con Homero y que cuya capacidad de asombro era similar a la del disfrute de la vida. Es el poder de lo genuino, el asombro ante el descubrimiento de lo nuevo y el simple disfrute de la vida lo que reflejan las fotografías”, explica Carrillo de Albornoz.

La muestra se completa con fotografías del escritor y de la pareja realizada por grandes fotógrafos argentinos como Alicia D’Amico, Amanda Ortega y Eduardo Comesaña. Además, la Fondazione Cini de Venecia cede las fotografías del fantástico laberinto de Borges; un jardín realizado por el arquitecto Randolph Coatey en esta fundación, cuyo diseño fue regalado a Maria Kodama.

También se proyecta la película de Borges: el eterno retorno (1999), dirigida por Patricia Enis y Fernando Flores, que esboza su visión de Argentina, sus paseos con Kodama, su pasión por libros, el tiempo y lo fantástico.



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