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¿Cómo evitar los errores más comunes al hacer la declaración de la renta?


En plena campaña de la renta, en la que más de 19 millones de ciudadanos deben cumplir con su cita anual con Hacienda, es conveniente dedicar un rato a este trámite antes de presentar apresuradamente el borrador facilitado. Los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) recomiendan a los contribuyentes recabar todos los datos que les puedan afectar desde un punto de vista fiscal.

Cada año se presentan casi 20 millones de declaraciones, y más de un 70% resulta a devolver. “Sin embargo, muchos contribuyentes podrían beneficiarse más de lo que lo hacen —aseguran desde Gestha—. Máxime este año, en el que la posibilidad de validar el borrador mediante la nueva app puede llevar a olvidar la revisión de algunas deducciones importantes”. Razón por la que los técnicos han recomendado no usar esta aplicación, que es la gran novedad de la presente campaña. 

Uno de los errores más comunes consiste en no presentar la declaración por no estar obligado. Según explican las profesoras de Economía y Finanzas de la Universidad Europea, Sila Marcos y Victoria Gutiérrez, “aunque los contribuyentes no estén obligados a presentar la declaración —porque han obtenido menos de 22.000 euros de un pagador o 12.000 de más de uno—, deben comprobar el resultado de su declaración ya que presentándola podrían devolverles parte o todas las retenciones e ingresos a cuenta soportados, además de poder tener derecho a deducciones de maternidad, discapacidad o familia numerosa y perderlas por no presentarla”.

Antes de presentar la declaración, revisa el borrador y comprueba que incluye los siguientes datos fiscales. En su defecto, incorpóralos porque te darán más de una alegría:

Movilidad geográfica por trabajo

En el apartado de los rendimientos del trabajo deben incluirse las cuotas sindicales, así como a colegios profesionales, siempre que la colegiación sea obligatoria para trabajar y con un límite de 500 euros anuales; los gastos en abogados para defenderse frente a la empresa, con el límite de 300 euros anuales; o los gastos que pueda originar la movilidad geográfica del empleado y que asciende a los 2.000 euros. De esta última ventaja, no obstante, sólo pueden beneficiarse los contribuyentes desempleados inscritos en la oficina de empleo que acepten un puesto de trabajo que obligue a cambiar de residencia habitual. Y se aplicará tanto en el periodo impositivo en el que se produzca el cambio de residencia como en el siguiente.

Por otra parte, los trabajadores con discapacidad que se encuentren en activo, en función del grado de discapacidad, ahora pueden desgravarse entre 3.500 euros y 7.750 euros. En el País Vasco, las bonificaciones del rendimiento del trabajo establecidas entre 4.650 euros y 3.000 euros, según los ingresos, se incrementan en un 100% y 250% para trabajadores activos con discapacidad entre el 33 y 65%, e igual o superior al 65% respectivamente. En Navarra existe una deducción en la cuota por rentas del trabajo entre 1.400 euros y 400 euros, según los ingresos, se incrementan en un 50% y 100% para trabajadores activos con discapacidad entre el 33 y 65%, e igual o superior al 65% respectivamente.

Pensiones a los ex

A la hora de hacer la declaración de la renta hay que reflejar los nacimientos, defunciones y en especial los cambios del estado civil que afectan en bastantes casos no sólo al mínimo familiar y a algunas deducciones familiares, sino también la posibilidad de reducir la base imponible con el importe fijado judicialmente de las pensiones compensatorias a favor del cónyuge y las anualidades por alimentos. Igualmente, podrán reducir la progresividad con el importe fijado judicialmente de las anualidades satisfechas por decisión judicial por alimentos a sus hijos sin derecho a aplicar el mínimo por descendientes. Asimismo, se deben tener en cuenta las situaciones de discapacidad, tanto personales como familiares, especialmente las sobrevenidas o agravadas durante 2017.

Los técnicos señalan que es un error bastante común que hijos menores de 25 años o de cualquier edad con una discapacidad igual o superior al 33%, que convivan con los padres, presenten la declaración por pequeños trabajos o rentas entre 1.800 y 8.000 euros para obtener una pequeñísima devolución, perdiendo los padres la posibilidad de incluirlos en el mínimo por descendientes de su declaración. Así, puede ser preferible que estos hijos no presenten la declaración si no están obligados, ya que la devolución que puedan obtener será menor que la pérdida del beneficio de los padres al no poder incluirlos en el mínimo por descendientes. Si los ingresos del hijo no superan los 1.800 euros, sí pueden presentar la declaración sin que los padres pierdan el derecho a incluirlos en el mínimo por descendientes.

Nuevas ayudas familiares

Esta nueva deducción la pueden cobrar los miembros de las familias numerosas, quienes tengan ascendientes o descendientes con discapacidad, así como las familias monoparentales con dos hijos sin derecho a anualidades por alimentos. “Esta deducción puede superar el importe de las retenciones por IRPF, por lo que se le ha denominado ‘impuesto negativo'”, explican desde Gestha.

De igual modo, para la deducción por hijo con discapacidad es preciso que éste tenga su propio NIF y que no obtenga rentas superiores a 1.800 euros si presenta su propia declaración, o a 8.000 euros si no lo hace. Estos mismos límites de renta se aplican para ascendientes. El importe de estas deducciones es de 1.200 euros anuales, o de 100 euros al mes si se solicita anticipadamente, salvo para las familias numerosas de categoría especial, que reciben 2.400 euros al año. Tampoco hay que olvidar la deducción para las madres trabajadoras con hijos menores de tres años, también de 1.200 euros anuales o de 100 euros al mes si se solicita anticipadamente.

Viviendas vacías

Las viviendas y locales vacíos generan lo que se denomina ‘imputación de rentas inmobiliarias’, un ingreso que se estima en un porcentaje del valor catastral del inmueble. En este aspecto hay que revisar que estas imputaciones –”cuyo tratamiento fiscal empeoró tras la reforma de 2015″, advierten desde Gestha- sean correctas, es decir, que no incluya viviendas que ya no sean de nuestra propiedad, que sean de varios titulares o que esté habitada por el ex cónyuge.

Al igual que los incentivos del Plan PIVE a la compra de un vehículo o las ayudas para la compra o reforma de una vivienda suelen venir señaladas, las ganancias patrimoniales deben estar incorporadas en la propuesta de declaración para evitar que la Agencia Tributaria practique una liquidación e imponga una sanción. Respecto a las ganancias patrimoniales por transmisiones de inmuebles y otros bienes, los técnicos recuerdan el llamado ‘hachazo fiscal’ inmobiliario, que supone la supresión de los coeficientes de corrección monetaria a partir de 2015.

En este punto, los técnicos destacan las exenciones disponibles para las ganancias patrimoniales cuando los mayores de 65 años o las personas que se encuentren en situación de dependencia severa o de gran dependencia transmitan su vivienda habitual o vendan cualquier tipo de bien, siempre que el importe se destine a la creación de una renta vitalicia asegurada, con un límite de 240.000 euros y en un plazo de seis meses, o se reinvierta en la adquisición o rehabilitación de otra vivienda habitual en un plazo de dos años.

Respecto a los rendimientos del capital inmobiliario, señalan desde la Universidad Europea, “se ha de comprobar que se han aplicado todos los gastos deducibles que se han soportado. Además de los gastos de suministros, seguros, impuesto sobre Bienes Inmuebles y otros abonados por el arrendador, se pueden deducir también los gastos de amortización del inmueble y del mobiliario si estuviese amueblado”.

Deducciones autonómicas

Es particularmente importante dedicar un poco de tiempo a repasar las deducciones autonómicas —que puedes consultar aquí—, ya que aunque sean desconocidas por el contribuyente pueden suponer importantes beneficios fiscales. Entre otros conceptos, recogen gastos por estudios de los hijos, por nacimiento o adopción, por alquiler de la vivienda (que se puede sumar a la estatal, que se aplica siempre y cuando el contrato se haya firmado antes de 2015 y la base imponible de los inquilinos sea inferior a 24.107,20 euros anuales), minusvalías, gastos o inversiones en la vivienda habitual, donativos…

Los técnicos de Hacienda recomiendan descargar el Manual de la Renta en la web de la Agencia tributaria y leer el índice y repasar los apartados que interese a cada persona.

Cláusulas suelo

Las cantidades devueltas procedentes de las cláusulas suelo de las hipotecas no deben ser olvidadas a la hora de confirmar el borrador. Si bien lo normal es que éste advierta de estos ingresos y de la necesidad de regularizarlos, el contribuyente debe realizar las modificaciones correspondientes.

Gestha aclara que el dinero que se pagó al banco, y que éste devolverá después, es el reintegro de un pago indebido, por lo que no constituye renta. De forma paralela, tampoco se integrarán en la base imponible los intereses indemnizatorios relacionados con las cláusulas suelo.

Asimismo, la deducción estatal por adquisición de vivienda habitual, que también desapareció, continúa siendo aplicable para aquellos que la compraron o que realizaron algún pago para su construcción antes del 1 de enero de 2013 y siempre que se hayan deducido por esa vivienda en 2012 o en años anteriores. En este caso, pueden deducirse hasta un 15% de las cantidades invertidas con un límite de 9.040 euros. Por ello, “es imprescindible comprobar que esta deducción consta en el borrador, ya que en algunos casos, por errores de la entidad financiera, especialmente tras los procesos de fusión y absorción de entidades, no aparecen los datos del préstamo hipotecario, o al existir más de un préstamo Hacienda no lo incluye al desconocer cuál se destinó a la compra de la vivienda”, avisan los técnicos. Igualmente, animan a verificar el importe, comprobando si hay primas por seguros de vida o cambios en las hipotecas que deban sumarse al cálculo.

Los contribuyentes que hayan realizado algún gasto en obras de rehabilitación o ampliación de la vivienda habitual antes del 1 de enero de 2013, siempre que esas obras se hubieran terminado antes de 1 de enero de 2017, también deben revisar a fondo el borrador.

Además, el ex cónyuge que ha dejado la vivienda familiar comprada antes del 1 de enero de 2013 y que sigue pagando toda o una parte de la hipoteca del inmueble donde residen los hijos menores no debe olvidar corregir su borrador para incluir la parte de la deducción por vivienda habitual. Y los técnicos aclaran que esta deducción es compatible con la de alquiler a la que pueda tener derecho.




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